LINEAMIENTOS
GENERALES.
La
salud de la mujer y el estado nutricional durante el transcurso del embarazo, y
la alimentación del niño/a durante los primeros meses de vida, son factores muy
importantes para la prevención de enfermedades del niño/a durante toda su vida.
La
leche materna contiene todos los nutrientes que necesita un lactante durante
los primeros seis meses de vida: grasa, carbohidratos, proteínas, vitaminas,
minerales y agua. Se digiere fácilmente y se utiliza de manera muy eficiente,
posee además factores bioactivos que fortalecen el sistema inmunológico
inmaduro del lactante y otros factores que favorecen la digestión y absorción
de nutrientes.
El principal
estímulo para la producción de leche es la succión del niño y niña. Cuando el
recién nacido succiona aumentan los niveles sanguíneos de oxitocina y
prolactina lo cual favorece a la producción de leche.
Las madres pueden percibir signos del reflejo de eyección
provocado por la oxitocina, como los siguientes:
- una sensación de ‘cosquilleo’ en el pecho antes o durante la lactancia;
- la leche fluye de los pechos cuando la madre piensa en el lactante o le escucha llorar.
- la leche fluye del otro pecho cuando el lactante está succionando.
- la leche fluye del pecho a manera de chorros cuando se interrumpe la succión.
- succiones lentas y profundas y deglución de leche, lo cual demuestra que la leche está fluyendo
- hacia la boca del lactante; dolor o un leve sangrado uterino; sed durante la mamada.
El niño está listo para empezar a tomar otros alimentos
cuando:
- Es capaz de sentarse estable sin ayuda.
- Pierde el reflejo de extrusión que hace que los niños expulsen la cuchara con la lengua. (Hasta que tienen suficiente discernimiento para distinguir lo que se come de lo que no, por si acaso lo escupen todo).
- Muestra interés por la comida de los adultos.
- Muestra signos de hambre y saciedad con sus gestos (Al ver acercarse la cuchara, el niño que tiene hambre abre la boca y mueve la cabeza hacia delante. El que está saciado, cierra la boca y mueve la cabeza hacia un lado).
- Los nuevos alimentos se deben introducir de uno en uno, en pequeñas cantidades y con alimentos una semana de separación.
- El niño/a puede recoger cosas con movimientos de pinza con sus dedos.
Las personas a
cargo de los niños/as deben lavarse las manos antes de preparar alimentos y las
de los niños/as antes de comer. Los alimentos deben ser conservados y
almacenados de forma segura y servirlos inmediatamente después de su
preparación. Se deben utilizar equipos y utensilios limpios para preparar y
servir los alimentos.
La conducta de las
familias, para lograr una alimentación más saludable, debería ser menos
restrictiva o prohibitiva e incluir más alimentos saludables como frutas,
verduras y lácteos y se debe insistir en la eliminación de alimentos altos en
azúcar y grasas. Es importante respetar las características de la madre y el/ la
niño/a y su entorno sociocultural al hacer las recomendaciones de alimentación
complementaria.
El profesional de
la salud debe indicar a los padres o responsables del cuidado del niño/a como
se realiza la fisiología de la conducta alimentaria; debe explicar que todo
niño/a es neo fóbico por lo que normalmente rechazará algunos alimentos nuevos,
sin que esto signifique que ese alimento no le guste más. Cada niño/a tiene su
ritmo por su individualidad, que debe ser respetado.
Es importante
enseñar a los niños y niñas a degustar cada sabor nuevo, de manera que aprenda
a distinguirlo, pero en ningún caso se les debe obligar a comer un determinado
alimento; se deberá esperar unos días para volver a ofrecerlo.
Es recomendable que
el alimento sea dado siempre en el mismo lugar, y en lo posible por la misma
persona, en un entorno agradable y tranquilo, con utensilios que el niño
identifique como propios, ya que las rutinas ayudan al niño a organizar sus
patrones de interacción social. El niño/a tiene un ritmo horario para sus necesidades
biológicas. Se debe respetar el horario rigurosamente en el caso de la
alimentación y evitar que el hambre le provoque ansiedad e inquietud.
Es básico
incorporar primero alimentos suaves en consistencia y en pequeñas cantidades;
gradualmente variar el tipo de alimentos para acostumbrar el niño/a
tempranamente a recibir distintos olores, sabores y consistencias; los niños/as
amamantados serán más receptivos a nuevos olores, sabores ya que los han experimentado
a través de la leche de su madre. La leche materna por sus diferentes sabores,
dependientes de la alimentación materna, preparan al niño para esas diferencias
en los alimentos.
Ofrecer al niño/a
un alimento, galleta o fruta para calmar el llanto puede enviar mensajes
erróneos que lo llevan a resolver, en edades posteriores, cualquier situación
de disconformidad o angustia, con comida.
Los alimentos complementarios tienen que cumplir los
siguientes requisitos:
- Oportunos, cuando las necesidades de energía y de nutrientes sobrepasan lo que puede proporcionarse mediante la lactancia natural, exclusiva y frecuente;
- Adecuados, deben proporcionar energía, proteínas grasas, carbohidratos y micronutrientes suficientes para satisfacer las necesidades nutricionales de un niño/a en crecimiento;
- Inocuos, deben conservar, preparar y almacenar de forma higiénica y hay que darlos con las manos limpias y utilizando utensilios limpios, y no biberones y tetinas;
- Suficientes, es decir, se deben dar en base a las señales de apetito y de saciedad del niño, y la frecuencia de las comidas y el método de alimentación (alentar activamente al niño/a que, incluso cuando está enfermo, consuma alimentos suficientes según la edad permitiendo la utilización de sus dedos, los dedos, una cuchara o alimentándose por sí mismo) los alimentos deben ser adecuados para su edad.
- Adicionalmente, constituye una etapa de continuó aprendizaje y amor para el niño/a que debe ser agradable y libre de tensiones. Practicar la alimentación perceptiva, provee un beneficio adicional para el niño/a y sus padres y/o responsables de la atención y su cuidado.
Los principios de alimentación perceptiva son:
- Alimentar a los lactantes directamente y asistir a los niños/as mayores cuando comen por sí solos, respondiendo a sus signos y síntomas de hambre y satisfacción.
- Alimentar despacio y pacientemente y animar a los niños/as a comer, pero sin forzarlos.
- Si los niños/as rechazan varios alimentos, experimentar con diversas combinaciones, sabores, texturas y métodos para animarlos a comer.
- Minimizar las distracciones durante las horas de comida si el niño/a pierde interés rápidamente.
- Recordar que los momentos de comer son períodos de aprendizaje y amor – hablar con los niños/as y mantener el contacto visual (OPS, 2003).
NORMATIVA
La presente Norma
debe ser aplicada para dar Consejería en alimentación infantil a las madres,
desde cuando ellas vienen a las consultas prenatales y se continúan luego del
parto.
- Mantener la Lactancia Materna.
- Mantener la lactancia materna a libre demanda hasta los dos años de edad o más con alimentación complementaria.
- Capacitar a la madre o la persona que cuida al niño/a para el correcto lavado de manos antes y después de preparar los alimentos.
- Indicar la preparación y almacenamiento de los alimentos complementarios con buenas prácticas de higiene.
- El niño/a debe tener sus propios utensilios (plato sopero, plato tendido, vaso, y cuchara de bordes lisos).
- Prohibir a la madre el uso de medicamentos no prescritos por un profesional de la salud.
- Prohibir a la madre el consumo de bebidas alcohólicas.
- Prohibir a la madre el consumo de cigarrillo o drogas.
- La alimentación debe continuar durante y después de la enfermedad.
- No suspender la leche materna cuando el niño/a o la madre estén enfermos.
- Hasta los 12 meses de edad del niño/a, no dar alimentos que suelen causar alergias como: pescado, soya, maní, durazno, frutas cítricas, leche de vaca y sus derivados, frutas del bosque (moras, frambuesas y cualquier otro que cause alergia en algún miembro de la familia)
- No dar alimentos con gluten (cualquiera que lleve trigo, avena, centeno o cebada, como por ejemplo el pan y las galletas)
- Evitar la administración de bebidas o jugos con un bajo valor nutritivo, como tés, café y bebidas gaseosas.
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